diario del cornavirus 5

Había oído la expresión “caminar como pollo sin cabeza”

Y me resultaba entendible

Pero realmente no la entendí hasta este encierro

Llevaba unos años, casi desde la crisis anterior, caminando así

La actividad del pollo es picotear, entiendo

Su motivo de vivir es el de sobrevivir

Por lo que hablan de los pollos y gallinas, entiendo que es así

Ninguno de ellos me ha contado su realidad

El caso es que el pollo, con su mecanismo automático, intenta picotear

Pero no tiene pico, pues el pico está en la cabeza

Cabría pensar que esto no es posible, que quien da las ordenes al cuerpo es el cerebro; en pollos y humanos

Pero existe el comportamiento automático; en pollos y en humanos

Y en pollos no sé , pero en humanos estos comportamientos automáticos yo diría que han sido creados por:

la educación, que produce creencias limitantes

la opinión de los otros sobre lo bueno y lo malo, que crea prejuicios, también limitantes

tus pensamientos sobre tu valor; la autoestima o la ausencia de ella

y por multitud de otras cosas más: fracasos, comentarios bienintencionados, y no tanto, sueños cancelados adaptados a lo que “es posible”, a tener los pies en el suelo…

Y llegó el coronavirus

Y me reconocí en ese pollo descabezado

Y volví a dormir bien y mis dos cerebros se coordinaron y debieron alinearse (esto se lo he escuchado hoy a Marta Romo, neuroespecialista, en un instagram live de ayer)

Y me tomé la primera semana de encierro como de vacaciones

Ya no tenía que salir a seguir picoteando, no sabía muy bien donde; y me sentí liberada

Y comencé a buscar en la red cómo podía aprender todo lo necesario para manejarla en beneficio mio y de aquellos a los que influyera

Y descubrí que la vida tiene que tener un propósito

Una razón para levantarse por la mañana

Mas allá de la supervivencia

Y que en ese propósito debe estar el dar a los otros , porque es de la única manera que se mantiene y te alimenta

Así que , tengo otra razón más para estar contenta de que me hayan encerrado en casa

¿Y tú que piensas?

¡Cuéntamelo!

Parece ser que para que tus ideas pasen de un hemisferio a otro y puedan convertirse en el valor que les quieres dar, es conveniente hablar de ello o escribirlo (gracias otra vez Marta Romo)

Me encantará leer tus comentarios

Buen día

edpt

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